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jueves, 15 de diciembre de 2016

Frolamburgo


He aquí los países que se miran en las aguas del Brog y han oído la canción del río soñador de leyendas.

El agua purísima de los ventisqueros y los lagos se escapa saltando y rompiendo todos los obstáculos que se oponen a su afán de aventuras.

Brinca alegre y rápida en sus primeras jornadas, se acerca después atrevida a escuchar los rumores misteriosos del bosque deiselhein, húndase luego entre rocas gigantescas que le cuentan en las noches obscuras las proezas de los héroes y de los dioses y, en los días anchos de luz, refleja en su cristal las ruinas de castillos y torreones feudales entre la fronda de las riberas. Ya en las amplias llanuras busca curiosa las viejas ciudades que duermen y suenan bellas historias a la sombra de las catedrales, y canta la victoria del trabajo junto a las urbes encrespadas de chimeneas y trepidantes de martillos.

Cansada, va hacia el mar; hacia el descanso del mar por las campiñas entre praderas húmedas bajo cielo gris.


El Brog caudaloso, el Brog romántico, el Brog heroico, ha mecido en la gran cuna de sus riberas a generaciones de hombres esforzados, descendientes de aquellas primitivas tribus de Sturheim que allí acamparon y vivieron y confiaron al río sus bellas leyendas.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Los duelos de té

Sí, los duelos de té. Está tradición vaneria se estila en la alta sociedad desde que practicamente, el té de verdelima llegó desde Kian Se. No siempre se tienen que decidir las ofrendas menores en el campo de batalla mediante un duelo a muerte. Este tipo de duelos empezaron como un juego entre las damas de más alta cuna y poco a poco se fue extendiendo hasta la clase media.

Es una parodia de las típicas meriendas vanerias donde las armas son los insultos corteses, las miradas soslayadas y en el engaño al rival. Todo al son del tintineo de cucharas en tacitas de porcelana.

Un duelo de té consiste de los duelistas, sus segundos, el maestro de merienda y el árbitro absoluto, el Maestro de té.
El duelo transcurre dentro de un marco ritualista y preciso. Las tazas tienen que estar situados en la mesa con exactitud. La marca de las galletas tiene que ser homologada. La puntuación de los “chapoteos”, “salpicaduras” y “ñams limpios” es estricta y reglamentada.
Una vez que las galletas estén mojadas durante el tiempo reglamentario, empieza el duelo.
No es suficiente mojar la galleta y comérsela. No, señor. Ahora empieza la prueba de control, destreza y sangre fría, porque hay que sujetar la galleta el máximo tiempo posible antes de degustarla

¿Quién de los dos  puede aguantar la galleta mojada más tiempo sin provocar un “chapoteo”?
¿Quién de los dos  sabrá juzgar el momento justo a fingir llevar la galleta a la boca, así llevando a su contrincante a consumir su galleta?
Es todo un arte, ser duelista de té. Hay los que afirman que un buen duelista se nace no se hace. Es posible que lleven toda la razón, pero en cualquier caso,  aquí doy una traducción de las reglas oficiales de nuestro deporte, el duelo de té.


Prof. Cecily Cogsworth

Artículos de la Asociación Honorable de Los Duelistas de Té.   EDICIÓN (Siempre según la compilación realizado por los signatarios de la Convención de Nuevamina, molmonath 868 DR)


Articulo 1
Artículo 1.1 Un duelo constituido bajo los auspicios de la Asociación Internacional de Duelistas de Té será conocido como una “Merienda con Intenciones”.
Artículo 1.2 La única bebida admitida es el té. La bebida puede ser de cualquier mezcla de té que se puede conseguir. Los combatientes puedan agregar leche y azúcar a gusto. La bebida debe ser de 18.33 grados Celsius en el momento del concurso. La bebida será conocida como “El Brebaje Marcial”.
Artículo 1.3 Con el consentimiento de todos los participantes un chupito alcohólico puede ser añadido al Brebaje Marcial. En tales circunstancias esa bebida será conocida como el “Ponche”.
Artículo 1.4 El recipiente, conocido como “El Barril” será no menos que 19.68 centímetros de profundidad. Los barriles serán de cerámica o metal. Los barriles desechables pueden ser usados en extremis, pero estos deben ser de papel o cartón.
Articulo 1.5 La administración del Brebaje Marcial y la aprobación de los Barriles, etc. serán de la incumbencia del “Maestro de la Tetera”.

Articulo 2
Articulo 2.1 El duelo será facilitado por el oficial nombrado como Maestro de la Tetera. El Maestro de la Tetera es responsable por la supervisión de los Barriles y el Brebaje Marcial. El Maestro de la Tetera será también responsable por el suministro de galletas apropiadas para el combate.
Articulo 2.2 El duelo será presidido por un presidente/ árbitro conocido como “El Maestro de Merienda”. Cuando el honor exige satisfacción y no hay presentes los suficientes oficiales cualificados, el Maestro de Merienda y el Maestro de la Tetera pueden ser designados por una única persona.

Articulo 3
Articulo 3.1 El Maestro de Merienda suministrará las galletas. Normalmente son “malted Milk” (galletas de leche malteada), también conocidas como “Vacas”. Con el consentimiento de todos los participantes, esas pueden ser sustituidas por galletas “Nice”, conocidas como “Nickies”. Por desgracia, las muy honorables galletas de rellenos o frutas están prohibidas en los duelos de té bajo las regulaciones de su graciosa majestad. En una emergencia extrema, cuando el honor requiere satisfacción, se puede usar Digestivos Integrales o “Rusgetifs”, pero en consecuencia el tamaño de los Barriles será cambiado para facilitar la entrada de la galleta. Todos las demás variedades de galletas serán conocidas como “Elegantes” y están prohibidos por el Convenio de Nuevamina, salvo por las excepciones aprobados por el Convenio de Uberbot del 872 DR que permite que galletas de factura local sean admitidas cómo alternativas por la Regla Transkorniana. La galleta recomendada es “Pepperidge Farm Chessman”.

Articulo 4
Articulo 4.1 Cada duelo debe será atendido por los dos protagonistas y sus segundos. Todos los participantes aceptan plenamente los artículos de la honorable asociación.
Articulo 4.2 Si se da la circunstancia que uno de los protagonistas, conocidos como “Mojadores”, sufriese una crisis de nervios y se retira antes del comienzo del duelo entonces su segundo le reemplazará. Naturalmente, el segundo obtendrá los plenos honores de la contienda.

Articulo 5
Articulo 5.1 El duelo empezará con la colocación de las galletas por el Maestro de Merienda. Seis galletas serán colocadas sobre una servilleta blanca en un plato. La colocación de las galletas será efectuada en la presencia de los segundos o, en el caso de un torneo oficial, por oficiales designados a tal menester por esos propósitos. Esos oficiales serán conocidos como “Cubreteteras”.
Articulo 5.2 EL Maestro de la Tetera supervisará la provisión de los Barriles y el Brebaje marcial listos para el comienzo de la contienda.

Articulo 6
Articulo 6.1 Los Mojadores tomarán sus Barriles de Brebaje Marcial y los posarán en la mesa dispuesta entre los dos.
Articulo 6.2 El Maestro de merienda colocará el plato de galletas en la mesa entre los duelistas.
Articulo 6.3 El Maestro de Merienda ordenará: “Escoja sus armas”, y entonces cada uno de los mojadores seleccionará una sola galleta. No está permitido ni manosear ni reemplazar las galletas.
Articulo 6.4 Los duelistas sujetarán las galletas en una mano, entre dedo y pulgar no más allá de medio pulgar de distancia del borde de la galleta.
Articulo 6.5 El Maestro de merienda dará el orden “¡Listos!”, y ambos mojadores posicionarán sus galletas sobre el barril correspondiente a una distancia no más de seis pulgadas sobre el borde del Barril.
Articulo 6.6 Cuando el Maestro de merienda diga “Moja”, ambos duelistas, de inmediato y con toda prisa bajarán sus respectivas galletas en sus respectivos Barriles. El Maestro de merienda puede declarar un penalti “Embolsado” contra cualquier duelista que demora su mojada indebidamente y las galletas serán retiras y descartadas. (Nota: Si un duelista es penalizado dos veces por un penalti “Embolsado”, entonces él o ella será declarado perdedor)
Articulo 6.7 Si el maestro de Merienda queda conforme que se haya producido una mojada limpia, contará hasta cinco. Los duelistas no deben retirar su galleta del Brebaje Marcial antes que el maestro de merienda diga “cinco”.
Articulo 6.8 Una vez que haya producido la cuenta hasta cinco y las galletas hayan sido retiradas del Brebaje Marcial, los duelistas intentaran comer la galleta. El 94% de la galleta, según el criterio del Maestro de merienda, debe terminar en la boca de Mojador para ser juzgado un “Ñam” limpio.

Articulo 7
Articulo 7 Articulo 7.1 Si una galleta debidamente mojada se cae al Brebaje Marcial, se considera como una “salpicadura” y aquel mojador se considera derrotado.
Articulo 7.2 Si una galleta debidamente mojada se cae al suelo, la mesa o silla, etc. este hecho se conoce como un “chapoteo” y el duelista se considerará conquistado.
 Articulo 7.3 Si una galleta debidamente mojada se cae sobre el duelista, este hecho se considerará un “borrón” y el duelista se considerará conquistado con honor. 
Articulo 7.4 Cuando ambos mojadores consiguen un "Ñam" limpio entonces será adjudicado la victoria al último quien metió la galleta en la boca.
Articulo 7.5 Si ninguno de los duelistas consigue un "Ñam" después de dos rondas (y nadie ha conseguido ganar una ronda por el crédito de un Borrón, Chapoteo o Salpicadura) el ganador de la tercera y última ronda será decidido por defecto como el último duelista quien ha conseguido un Borrón, chapoteo o Salpicadura, según la decisión del Maestro de merienda.




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PD: existe una modalidad en la que el duelo no es nada cortés y una de las galletas es envenenada por el Maestro del té. Pero de esos duelos no se habla...

miércoles, 11 de mayo de 2016

Vaneirin


Niebla. Lluvia. A veces, un sol tibio y pálido.

La espesa niebla cubre las montanas redondas, se pega a las llanuras verdes y envuelve a las grandes ciudades de altas chimeneas y a las aldeas rodeadas de prados.

Vaneirin fue en otro tiempo país de dulce vida campesina, de anchas selvas donde el espeso ramaje de los robles cobijó a los valerosos aventureros que recuerda la leyenda, de praderas que presenciaron los torneos caballerescos.

Tierras de anchos horizontes marinos a los que se lanzaron intrépidos navegantes, en naves que empujó el viento y el afán de aventura y de conquista.

Todavía el pueblo vanerio rinde culto a las tradiciones y a la vida serena y sencilla. Muchos de los antiguos pueblos campesinos se han tornado grandes ciudades industriales, todo el país es un trajinar de hombres trabajadores, fuertes, emprendedores y enérgicos, que han hecho de la nación vaneria una de las más ricas y poderosas.

miércoles, 13 de abril de 2016

Îsdragen

Asoma por debajo de la nieve polar la tierra de los ragnason.

Manchada de líquenes y musgos blancos en la gran soledad nevada donde se ocultan los gigantes de hielo, acechan los trolls y huyen los rebaños de elks a la luz pálida del rojo sol de media noche.

Se eleva la tierra, se levanta en cadena de cumbres que siguen hacia el sur en busca de luz clara y mar templado, dejando atrás la bruma. Desde las altas cimas heladas se precipitan los torrentes hasta la costa, recortada, tajada en grandes hendeduras, en angostos y profundos fiordos de aguas tumultuosas. Desde las altas cimas heladas bajan los torrentes y los ríos a las planicies, entré bosques espesos, salvando rápidas pendientes, y descansando en los incontables lagos que reflejan en sus aguas transparentes los grandes abetos, pinos y abedules de las anchas selvas.

Huelen a mar, a pesca y a salmuera las aldeas îsdragas. Vida dura de cazadores y pescadores la de estos gigantes rubios de recio espíritu y de mirada perturbadora.


El îsdrago, hombre fuerte, serio, de sencillo carácter, valeroso y aventurero, cuenta entre sus antepasados a los intrépidos ragnason, audaces navegantes, exploradores de mares, descubridores de tierras, conquistadores de pueblos y creadores de una malvada mitología que ha influido profundamente en la leyenda y en el arte de los pueblos de Alannia.
Obra de Jagoba Lekuona

martes, 22 de marzo de 2016

Samaria


La tierra de los grandes desiertos de arenas calientes bajo un cielo claro y abrasador.

Tierra sedienta, de arenales tostados.

En el horizonte se mueven los dromedarios de las caravanas como una fila de pequeños triángulos.

Donde acaba el mar de arena, sigue la tierra de matorrales desecados.

A veces aparece el oasis con la sombra acogedora de las palmeras, la fragancia de los árboles olorosos y la promesa del agua milagrosamente fresca.

La tierra costera rodea al desierto con una zona estrecha donde hay antiguas ciudades, bosques de palmeras y sicómoros, y la planta del áloe y el árbol de la mirra.

El samarí del desierto es seco, fuerte y de tez morena del sol. Valiente y generoso, resistente a las mayores privaciones, vive en tribus nómadas sin otra riqueza que sus rebaños de camellos, sus caballos de pura raza y las telas y oros de lejanos países. Siempre en su corazón ansia el regreso a Zankara. 


En las noches llenas de estrellas descansa el samarí a las puertas de tiendas contando viejas leyendas ricas de imaginación y de ingenio.




lunes, 15 de febrero de 2016

El Buscador Dimensional

-Como te digo, tío, créetelo. -dijo Daniel un tanto irritado- Después de todo lo de Corea y el norte de Africa, me dejan fuera.

Escuchó durante poco menos de un minuto a su interlocutor, y luego colgó: “Vale, vale, hablamos.”. Se acomodó en su pequeño y destartalado sofá y comenzó a quedarse dormido. Le dolía la cabeza; las últimas noticias y las últimas semanas de vagabundear en busca de una ocupación le estaban haciendo muescas a su moral.

Sucedió al poco de quedarse dormido... de hecho, ni siquiera sabía si dormía. Sentía un mareo en el estómago, un vértigo como el que sientes al dormirte que hace que te despiertes de repente, pero esta vez no se iba. De hecho, iba a más, y Daniel se sumergía en una sensación de caída interminable que hacía que le temblaran las piernas y moviera los brazos intentando encontrar el equilibrio. Una sensación de prisa, de caída y de náuseas lo embargaban por completo, aislándolo de lo que pudiera ver...
...y todo pasó como había llegado. De pronto estaba sobre un sucio suelo de madera y pieles, con restos de algo humeante a su alrededor.

-Bienvenida, criatura. -una voz un tanto chillona y extraña hizo que pestañease intentando ver, intentando comprender. Alguien parecía hablarle, pero como al otro lado de un túnel largo y ominoso.- Ahora, escúchame y obedéceme. Soy Adl-Narei, tu nuevo amo.
Daniel se levantó del suelo protegiéndose los ojos con una mano. Estaba desnudo y aun el mareo y las náuseas del sueño -caída- no lo abandonaban. Creyó ver, entre las tinieblas en que se había convertido su visión, que lo rodeaba una sala espaciosa, con algunos pilares de madera, y que a su alrededor se extendía un intrincado símbolo grabado en el suelo con miles de gemas que brillaban con una luz tenue, y símbolos extraños que parecían moverse.

“Desde luego, tengo que ir al psiquiatra, como dijo Anne” pensó mientras intentaba ver a su interlocutor. Éste, emergiendo de las tinieblas por fin, llevaba una vela en una mano y un pesado libro en la otra. Las páginas del libro se movían solas. Vestía de una forma un tanto estrafalaria: tenía una suerte de gafas de visión nocturna echadas para atrás en la cabeza y un chaleco multifunción con varios bolsillos, aderezado todo con una falda de cuero y guantes con remaches metálicos. Pero... la criatura no era humana. Sin embargo, su nombre le llegó a la memoria, viajero repentino de los tiempos de su niñez y adolescencia, de entre las páginas de varios libros de fantasía.

-Usted perdone, señor gnomo -dijo Daniel a duras penas, con la garganta seca y llevándole la corriente a su “sueño”- Pero si no le importa, voy a despertarme y seguir bebiendo un poco más.
Unas pequeñas arañas mecánicas se movían por los rincones con un brillo rojizo en las junturas, y Daniel descubrió que, tras el gnomo permanecía suspendida en el aire una bola metálica de la que surgían de tanto en tanto pequeños relámpagos blancoazulados.

El personaje avanzó hacia él y levantó la vela... se colocó las gafas en la cara -las cuales hicieron varios movimientos de sus múltiples lentes como por voluntad propia- e hizo una mueca de disgusto.

-¡¡Ainah-nah-nah!! ¡No puede ser! ¡¡El Buscador Dimensional ha vuelto a fallar!! -exclamó mientras ajustaba varias ruedas en la tapa del libro, que de pronto redujo su tamaño varios enteros.

Daniel, por su parte, intentaba despertar, pero descubrió que la escena lo divertía -y de todas formas, sus intentos por despertar no estaban dando resultado- y se quedó un poco más en su sueño. 

-Es lo que suele suceder con los buscadores dimensionales. -sonrió divertido mientras seguía al personajillo por la sala... o al menos lo intentó, ya que al intentar poner un pie fuera del círculo grabado en el suelo recibió una importante descarga eléctrica y salió despedido hacia atrás, chamuscado y confundido.

Algo, aunque no quería reconocerlo conscientemente aun, empezaba a tomar forma en su cabeza. Eso, lo que fuera, estaba siendo demasiado real. Nunca había tenido un sueño como aquél, ni de lejos... de hecho, él solía comentar que no soñaba.
El olor de las velas, los pequeños chasquidos de las arañas mecánicas sobre los muebles, el brillo de las gemas del suelo, los movimientos imposibles de los símbolos, la verosimilitud de cada detalle y la realidad de todo lo que veía... Daniel empezaba a estar realmente incómodo.
-¡¡Ehhhhh!! -exclamó molesto y dolorido- Que cojones está pasando aquí.
Se incorporó de nuevo y descubrió algo en lo que no había reparado antes: un espejo en una de las esquinas de la sala. Daniel se movió dentro del círculo para poder mirarse en él, y cayó sentado al suelo de la impresión. Desde el otro lado del espejo le observaba una criatura blanquecina, con ojos rasgados y dos cuernos saliendo de su cabeza, con rasgos alargados y con un atisbo de nariz: le recordaba a los sátiros de la mitología, pero un tanto más siniestro. Tenía placas coriáceas en los muslos, antebrazos y pecho, y al darse la vuelta percibió que de su espalda salían varias formaciones óseas espinosas.

-Pero ¿qué carajo soy?

-Una subcriatura, -le respondió el gnomo, que ya estaba casi en la puerta de la estancia, dispuesto a abandonarlo- un viajero planario llamado por error por el Buscador Dimensional. -las extrañas gafas seguían moviéndose automáticamente en su cara. 

Adl-Narei pulsó varias palancas ocultas en el marco de la puerta, varias lucecitas se apagaron junto al panel... la esencia dejó de alimentar el Buscador, y la prisión se deshizo.

-Siento mucho lo ocurrido. Olvida tu antigua forma: este es tu verdadero yo. Y olvida tu antigua vida, ahora eres parte de este mundo. Mucho me temo que el viaje que acabas de hacer es solo de una dirección.

El círculo se apagó y los símbolos dejaron de moverse. Daniel puso un pie -terminado en una garra- fuera y siguió a su invocador.

-¿Mundo? ¿Quieres decir mi sueño? -dio rienda suelta al temor que había tomado forma en su mente- ¿Es esto un sueño?

Adl-Narei compuso una medio sonrisa en su pequeña cara. Abrió la puerta y Daniel vio el resto del laboratorio arcanotecnológico... su boca se abrió al instante.

-¿Sueño? No, esto es más bien una pesadilla. Bienvenido a Korn.

Francisco Quiñones

viernes, 20 de noviembre de 2015

La Leyenda de los Tres Ojos



-Tshhhhh, callaros o nos oirán, dejad que el anciano cuente su historia sin interrupciones y apagad todas las velas excepto un par, esta noche es demasiado calurosa y estoy demasiado cansado como para aguantar latigazos.

Los nuevos esclavos llegados a Hamuset estaban juntos en un grupo en el centro del cobertizo que les servía a todos de refugio. Todos provenían de la última batida realizada en tierras del sur, en Kilikgronja, la tierra de los cíclopes y de los nómadas llamados salinos. Los esclavos más veteranos estaban más alejados, algunos incluso estaban recostados en la oscuridad, apoyados en la pared, fuera del alcance de las tenues luces de las velas…ya habían escuchado la leyenda de los tres ojos antes o no tenían suficientes fuerzas para hacerlo y el día siguiente sería igual de duro que el anterior.



-Hace muchos años, cuando el abuelo del abuelo de mi abuelo vivía, los hombres escorpión, ikrau'k como se les conoce, aún esclavizaban a los cíclopes del sur, no solo a humanos, costumbre que mantenían desde el Rangarök. Los cíclopes eran excelentes esclavos, fuertes y duros, podían hacer el trabajo de tres hombres y los hombres escorpión los forzaban hasta que morían agotados. El trabajo en aquella época era tan duro como ahora, por lo que la esperanza de vida era corta.

El anciano comenzó a toser. Rápidamente un muchacho que estaba a unos metros de él se apresuró a llevarle agua.

-Gracias muchacho. Un día los cazadores de esclavos trajeron consigo un gran botín. Habían capturado a muchos esclavos humanos y algunos cíclopes. Entre estos últimos había tres hermanos. Eran trillizos, enormes, fuertes y jóvenes. Trabajaban sin quejarse. Los separaron nada más llegar y solo se veían a la hora de dormir, pues lo hacían aquí mismo, bajo este mismo techo. Eran los esclavos más dóciles que jamás había visto nadie. Los demás cíclopes capturados al mismo tiempo que los trillizos fueron muriendo año tras año, bien por cansancio o bien porque comenzaban a volverse agresivos, síntoma inequívoco de su maldición. Los trillizos no daban ningún problema hasta que un día…

-¡Silencio! Viene alguien.

Los que sujetaban las velas las apagaron rápidamente y la oscuridad y el silencio se hicieron dueños del cobertizo. A penas se escuchaban las pisadas que se acercaban y los ronquidos de los que se habían rendido al sueño. Las pisadas pasaron de largo, pero nadie se movió hasta que pasó un largo rato. Una vela se encendió, luego otra y otra. El anciano continuó narrando su historia como si nada hubiera pasado.

-Un día a uno de los trillizos se le escurrió un canasto de piedras que llevaba para ser talladas. El vigilante comenzó a azotarle con su látigo salvajemente. Ya había pasado antes, habían recibido latigazos con resignación y la verdad no creo que con el tamaño que habían alcanzado tras años, los latigazos de aquel pobre desgraciado les doliesen tanto como a alguien normal. Tras ocho, tal vez nueve, latigazos se escuchó un terrible rugido a cientos de metros de allí. Otro de los hermanos había pasado a su segundo estadio. Se había vuelto loco de repente, sin más, producto de su terrible maldición. No había sufrido ni uno solo de los síntomas típicos, había sucedido súbitamente. El vigilante que azotaba al otro cíclope se paró en seco y, a pesar de la distancia, pudo ver como un hombre escorpión volaba por los aires, arrojado por el enfurecido cíclope. Comenzó a recoger su látigo para acudir en ayuda de los vigilantes que se disponían a reducir al cíclope enloquecido a toda prisa y antes de que pudiera dar el primer paso escuchó otro brutal rugido, pero este provenía de pocos metros detrás de él. Muchos dicen que su rostro se volvió pálido, como si hubiese muerto de miedo en el acto. Nunca se sabrá si en efecto ya estaba muerto de terror antes de que el cíclope al que había estado azotando hacía unos segundos le arrancase la cabeza del cuerpo como quien arranca un fruto de un árbol. El caos fue inmediato. Los dos cíclopes enloquecidos destrozaban todo lo que se ponía a su alcance, todo. Los hombres escorpión fueron en busca del tercer hermano, para matarlo antes de que también él se volviese loco. Esta vez no hubo rugido de aviso. El cíclope despedazó a tres hombres escorpión antes de ser finalmente abatido.
Sus dos hermanos arrasaron con todo a su paso en dirección al sur, a Kilikgronja, su tierra. Tal vez en su locura añoraban su hogar y se dirigían hacia él desesperadamente. Cada uno corrió en dicha dirección desde su posición pero no llegaron a juntarse antes de ser abatidos. Los hombres escorpión hicieron uso de las armas mágicas, otorgadas por su dios impuro.
No se pudo seguir con los trabajos de construcción en tres días. Se atendió a los heridos, se reconstruyó el material dañado y se recogieron los restos de los que tuvieron la desgracia de acercarse demasiado a los hermanos locos, sobretodo trozos de los todopoderosos hombres escorpión.



Cuando el anciano se tomó una pausa para respirar profundamente podía vislumbrarse una ligera sonrisa en su rostro.

Nuestros verdugos tuvieron miedo aquel día, no solo de los tres hermanos cíclopes, sino de cómo el caos se hizo incontrolable por unos instantes. Muchos esclavos corrían por su vida, huyendo de los enloquecidos trillizos y pisoteando a los vigilantes sin temer sus látigos. Una avalancha imparable de esclavos corriendo apresuradamente en una misma dirección.
Nunca más se volvió a capturar a un cíclope como esclavo.

Se hizo el silencio. Por unos instantes los esclavos recién llegados se miraron entre ellos. El anciano se levantó pesadamente, ayudado por el joven que le había llevado agua.

-¡Espera!, podemos unirnos y levantarnos contra ellos, podemos salir de aquí juntos.

Era un hombre de mediana edad, de tez ruda y curtida por el sol, probablemente algún líder salino de algún clan nómada.
El anciano se giró lentamente. Aún conservaba la sonrisa en su rostro, solo que sus ojos ahora brillaban con esperanza. 

-Descansa joven intrépido. Tendremos mucho tiempo para hablar sobre tu propuesta.

El anciano se dirigió a su sitio habitual de descanso donde una mugrienta manta hacía las veces de cama.


Al día siguiente, un esclavo subía apresuradamente por las escaleras de mármol y metal en dirección a las estancias de Ashgan Enur, el líder ikrauk de Hamuset. Iba acompañado de uno de los vigilantes de esclavos, el cual esperó fuera de la sala. El esclavo no levantó ni un solo segundo la vista del suelo. Sabía que las estancias eran dignas de ver, lujosas y bellas pero aun así evito alzar la vista. La temperatura era fresca gracias a dos ventiladores accionados mediante un sistema de energía desconocido para el esclavo, al igual que las esferas de luz pegadas a la pared. Ashgan estaba de espaldas, mirando hacia el infinito a través del enorme ventanal enmarcado por unas preciosas cortinas. Solo se oía el girar de las aspas de los ventiladores y el tic tac de un enorme reloj de pared.

-Habla

El esclavo tuvo que contenerse para no orinarse encima.

-Eeee…eel anciano les ha contado la leyenda de los tres ojos a los nuevos mi señor y uno de ellos, al parecer un líder salino, ha sugerido la idea deee…deee unir a los esclavos y levantarnos cantra…contra…

-¡Silencio! Sal de aquí antes de tus tripas me sirvan de aperitivo.

-Sssi mi señor…

El esclavo salió de la estancia apresuradamente con una mancha amarillenta y húmeda en sus pantalones. 
Ashgan se dirigió a uno de sus lugartenientes.

-Dale algo de fruta y una manta nueva a ese. Cortadle la cabeza al salino y exponedla en una pica en la entrada del cobertizo de esclavos.

-¿Y el anciano?

-Dejadle vivir. Ha de haber esperanza, para que al ser aplastada se convierta en miedo.

Edu "Aristie" Fierro

lunes, 8 de junio de 2015

Melerith, el país de la música



Melerith brumosa del Norte. Melerith soleada del Sur.

Bajo el cielo de nubes y el limpio cielo luminoso, la tierra, de anchas llanuras húmedas, va subiendo despacio, en suave pendiente, hasta los picachos nevados.

El suelo fecundo de Melerith, verde de prados, de huertos y de bosques, aparece surcado por ríos mansos que reflejan las torres afiladas y acarician la dulzura del vivir campesino.

Llanuras de praderas, campos bien cultivados, suaves colinas, clima templado. El hombre melirés siente y ama el paisaje de esta hermosa tierra, en la que, a través de los tiempos, las generaciones han ido tramando acontecimientos de gran trascendencia para la historia del mundo.

Todo el pueblo melirés se ha esforzado en hacer del país un ejemplo de vida amable. Pueblo de ciudadanos inteligentes, cultos, con un fino sentido del trato social, afronta la vida con ese gesto de alegría, de ingenio y de gracia que se refleja en sus obras como nota característica del alma meliresa.

Un apacible día en el campo a las afuera de Maleris, la capital de las artes. Obra de Jagoba Lekuona

domingo, 21 de diciembre de 2014

La Vida y la Muerte

En Korn no hay dioses, las reglas han cambiado. Ya no hay conexión con el cielo o el infierno. Las almas de los caídos ya no viajan a ningún sitio, no son reclamadas por nadie. Esto hace que la aparición de nuevos arquetipos relacionados con los muertos no sean extrañas en Jernhest, los "Caballeros enlutados", los "Mediums" y los "Recojealmas".



¿Qué será ese extrano aparato?



Este es un fragmento (recordad que aún los textos que os mostremos no han pasado por un corrector de estilo) sobre lo que ha sucedido en Korn con el alma de los difuntos.

"Antes cuando morías todo el mundo sabía que sucedía, los sacerdotes de los diferentes dioses se encargaban de decírnoslo. Siempre variaba la versión dependiendo de a quien se lo preguntaras pero todos estaban de acuerdo en ciertos aspectos.
Cuando mueres, tu alma abandona la carcasa vacía que fue tu cuerpo y viaja al plano celestial o al inframundo (dependiendo de a quien adoraras o como te hubieses comportado).
A veces, ese viaje era solo temporal ya que si tenías dinero o conocías un sacerdote (de fe afín) suficientemente poderoso podías implorar a los dioses que te devolvieran a la vida y si no tenían un mal día, podías regresar de entre los muertos.
Nadie dice que fuera justo, ¿por qué los ricos podían regresar a la vida y los pobres no? No intentes buscarle una explicación, yo todavía no puedo explicar porque los propios dioses fueron los desencadenantes del Ragnarök…¿no lo sabías? Fueron los dioses los que crearon a Ragnar, el Troll Negro y este volcó su ira en despertar a los Arcaicos. Pero ese es otro tema.

Ahora todo ha cambiado. Una vez se muere no hay nada más. Al principio la gente preguntaba a los clérigos, pero ellos no podían dar explicaciones. Nadie les contestaba tampoco a ellos.
Tras los primeros siglos de caos imperaba la ley del “todo está permitido”, si nadie miraba, si nadie nos juzgaba se podía hacer lo que quisieras. Había que disfrutar al máximo del tiempo que pasabas aquí. Con el tiempo se dieron cuenta que eso no servía. Aprendieron por las malas por supuesto.
Era cierto que no había vida más allá de esta y que nadie les juzgaría pero, ¿y si regresaban los dioses?, las almas seguían abandonado los cuerpos. Nadie sabía dónde iban, ni arriba ni abajo, eso estaba claro.  ¿Se quedaban aquí?, ¿se disipaban en un mudo lamento?, nadie lo sabía. Profetas surgieron una y otra vez vaticinando la aparición de algún mesías o el regreso de los dioses pero nunca sucedía nada y la gente no tenía fe (hay una teoría que dice que los dioses existen porque la gente cree en ellos). Ni siquiera criaturas tan malvadas como el déspota Darío von Tep eran tan crueles. Lo que sucedió en Mahrat ahora solo se recuerda como la "Venganza de las Ánimas". Parece un hecho aislado en el tiempo, pero no fue el único, solo fue el más grande."

¿será esta una cámara normal?


Saludos y mucho vapor